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ENTREVISTA: MATIAS POSTI:
"Más Rápido que la Vista"
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sobre la fotografía. |
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Nombre: Matias Posti
Edad: 27 Años
Nacionalidad: Argentino
Formación: Fotógrafo Publicitario
Técnica: Luz / Flash /Acción
En el caso de este fotógrafo, la luz funciona casi
como un cincel. Con la oscuridad cava en el abismo y con la
luz empuja hacia adelante. ¿Cómo un fotógrafo
puede devenir escultor? Quizás la historia de Matías
Posti no lo explique por completo, pero da ciertas pistas.
O mejor dicho, huellas: la del deporte extremo es una de ellas.
Desde muy joven, Matías tuvo dos obsesiones: pasó
veranos enteros copiando blanco y negro en el laboratorio,
pero también haciendo fotos de acción: snowboard,
skate, bike, y todo ese mundo que todavía celebra,
incluso editando una revista especializada en estos temas
con amigos, por pura vocación y sin ganancia comercial.
Su CV académico: tomó un curso básico
de fotografía siendo adolescente, hizo la carrera de
Comunicación Social en la Universidad, y a continuación
de eso, se formó en la Escuela Superior de Creativos
Publicitarios: “allí conocí buscadores:
gente que no venía de ningún lado pero se interesaba
por todo; arte, diseño, literatura, fotografía”
recuerda. Como ejercicio, mientras buscaba trabajo, se propuso
generar al menos una foto propia por semana. Algunas de estos
“ensayos” pueden verse en su portfolio online
y tienen la calidad de una imagen publicitaria a nivel internacional.
Ellas narran cierto eclecticismo en la línea de Posti.
Pasa por rostros, visiones surrealistas, cielos. Como fotógrafo
asume que básicamente se formó en la práctica,
y que a su modo de ver, la fotografía es ensayo y error.
Generación XXI
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Su aprendizaje para manejar la luz ambiente trascurrió
entre rampas, montañas: agua, cemento, nieve. Fue bien
recibido por algunas marcas vinculadas al rubro “extremo”
como snowboard y skate. Esas firmas le encargaron los primeros
trabajos “profesionales” en un circuito que, de
por sí, en Argentina, es pequeño. Por entonces
ya utilizaba el flash sobrexponiéndolo a la luz na-tural;
algo que fue perfeccionando.
Interactuando con la luz ambiente se fortaleció en
una especialidad que hoy es su sello. Antes, consumió
muchas pocket, compró una reflex, y recién entonces
empezó una relación intensiva con el lenguaje
fotográfico. Entre otras cosas, se le presentaron más
exigencias y a la vez ciertas conclusiones empíricas
que comparte con nosotros en la charla:
“Congelar skate es difícil porque se producen
movimientos muy rápidos. En mi opinión para
fotografiar skateboard hay que usar flash sí o sí.
Yo uso unos muy chicos, a batería, súper rápidos,
y una cámara digital que sincroniza en 250. La idea
es trabajar con flash y luz ambiente, subexponiendo la luz
e iluminando con flash para generar el clima que uno busca.”
Esa “escultura lumínica” que relata Matías
Posti (y que finalmente hace a la esencia de la fotografía)
parece una firma que se repite en distintos temas y ejemplos
de su portfolio; hiperrealismo, surrealismo, fondos apocalípticos,
imágenes que se nos vienen encima.
Con relación a la tecnología, Posti no es fanático,
sino integrador: prefiere contemplar la posibilidad del retoque
o de la herramienta, desde el momento en que se prueba la
toma. Es decir, desde el principio del proceso creativo, y
no como recurso “final” para salvar un error.
Está a favor de retocar, del 3D y de usar todas las
herramientas disponibles, pero no para “arreglar”
una toma, sino para desarrollarla, dando participación
desde el principio a los que intervienen en obtener lo mejor
de la imagen.
Asegura que “Está creciendo mucho el 3D, impulsado
por lo comercial. Abre posibilidades enormes: hoy en día
hay escenarios muy difíciles de encontrar o construir
escenográficamente, que en cambio sí se pueden
generar por computadora. Podemos también mezclar 3D
y escenografía. Yo lo hago. Hay recursos nuevos increíbles.
Por ejemplo, una esfera que se pone en un lugar con determinada
iluminación y registra todos los rebotes de luz que
recibe. Esa información se puede asignar a un modelo
3D, y queda iluminado con los datos ‘fotométricos’.
En mi opinión, hoy por hoy, en fotografía publicitaria
ya no se puede pensar en un fotógrafo solamente. La
fórmula es un fotógrafo, un retocador, y probablemente,
también alguien que haga 3D.”
Publicidad
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La práctica con el rubro extremo le dio “aire”
a Posti para luego jugar cómodo en otros escenarios:
tratando de dominar las condiciones de luz en exteriores,
encontró la manera de manejarla y aprovecharla al máximo.
Supo aplicar ese conocimiento al circuito comercial y asimiló
rápido un medio laboral como el publicitario, que tiene
exigencias fuertes. Él reconoce la ingeniería
en la que participa: “en el mercado publicitario hay
muchísimos aspectos que se ponen en juego para hacer
una foto, mucha gente, creativos, seguros, catering, realizadores….
A tal punto, que la foto pareciera lo menos importante. Uno
sabe que no es así, pero también sabe que la
toma y la copia final es resultado de la construcción
colectiva.”
Su trabajo en los últimos años es la fotografía
para marcas de primera línea –agencias de publicidad
mediante– y en parte también la producción
fotográfica publicitaria, que decidió manejar
él mismo:
“Lo más difícil de la fotografía
comercial es la producción. El proceso en que se produce
cada foto publicitaria empieza por la competencia entre tres
fotógrafos distintos que dan sus respectivas cotizaciones.
Yo tengo un servicio de producción propio que incluye
vestuaristas, maquilladores, escenógrafos, realizadores.
Hay fotógrafos que prefieren contratar productores
para cada trabajo específico. A mí me gusta
trabajar con gente que ya conoce y comparte mi estilo. Por
otro parte, es bueno tener esta opción, ya que en publicidad
siempre es todo para ayer y en el transcurso de la búsqueda,
aparecen las cosas menos pensadas: ahora, por ejemplo, estamos
preparando una moto hecha con globos.”
“El Mundo Publicitario se Nutre del Mundo del
Arte”
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A la hora de recordar fotógrafos que le interesan
Matías menciona al norteamericano Philip-Lorca di Corcia,
al inglés Martin Parr y también a sus colegas
locales, que valora especialmente: Marcos López, Esteban
Pastorino, Ignacio Iaspara, entre otros. Asegura no ser el
fotógrafo ideal para ir a Ruanda, pero admira el género
testimonial aunque no sea lo suyo. En algunos países,
la especialidad de acción o extrema (su principal amor
dentro de la profesión) es un oficio en sí mismo.
En Argentina, vivir exclusivamente de ese rubro es imposible.
A pesar de lo cual, Matías tiene una excelente relación
con el medio que más trabajo le brinda:
“La publicidad, además de ser un medio de vida,
puede ser un espacio para que aparezca lo personal. De hecho,
el mundo publicitario en general busca, también, estilos
personales, porque se nutre, entre otras cosas, del arte que
lo rodea: dibujantes, fotógrafos, escultores, etcétera.
La publicidad busca la vanguardia. Los creativos de las agencias
están siempre atentos a ver dónde hay algo distinto”.
Definitivamente, la carrera profesional de Posti, que incluye
marcas como Terrier, Volswagen, Lay’s , es el resultado
de una experiencia múltiple, pero bien aprovechada.
Técnicamente, se lo podría definir como un constructor
de ambientes lumínicos, de vértigo, de acción
congelada. Pero ante todo, lo que se ve en su obra, es que
es un devoto del vértigo fotográfico.
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