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El Nacimiento de una Compañía
En
abril de 1880, George Eastman alquiló el tercer piso
de un edificio en la calle State de Rochester
y empezó a fabricar placas secas para la venta. Revisando
un motor de segunda mano que valía 125 dólares
y que había localizado gracias a un anuncio en un periódico,
cavilaba sobre su valor: "En realidad sólo necesito
un caballo de fuerza. Este es de dos caballos de fuerza, pero
quizá el negocio crecerá hasta poder utilizarlo
en toda su capacidad. Vale la pena el riesgo, y creo que me
lo llevaré."
Encontró dificultades y las venció. Vió
de frente el fracaso completo cuando en una ocasión,
resultaron malas sus placas secas que ya estaban en manos
de los distribuidores. Las recogió todas pero no pudo
reponerlas con placas secas buenas sino hasta después
de agotadores experimentos y de un viaje a Inglaterra para
saber en qué consistía el defecto que habían
sacado sus emulsiones.
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